Willard Wigan Escultor de microesculturas

wiganContinuando con esta nueva sección de Historias de éxito les dejo ahora el relato por demás interesante de este singular genio del arte escultórico.

Wigan, un británico de 52 años, es disléxico y no le iba bien en la escuela. Incluso ahora apenas puede leer y escribir. Sin embargo, crea algunas de las esculturas más pequeñas del mundo, tan sólo con un escalpelo y un microscopio para ver lo que talla.

Lo pequeño es grande, y no sólo para Wigan. Artesanos de India, China y otras partes han tallado o escrito en granos de arroz y arena durante años. Sin embargo, ahora un grupo de artistas usa materiales más pequeños, aplicando con frecuencia las herramientas de la nanotecnología para controlar la materia a nivel molecular.

El artista y científico Cris Orfescu manipula sustancias químicas para crear nanoesculturas, que después infla para convertir en obras más grandes con un microscopio que escanea los electrones.

La Nanotechnology Art Gallery en línea, exhibe las obras pequeñitas de dos docenas de científicos convertidos en artistas. Un científico en informática que vive en Estados Unidos ha elaborado un mapa de ese país con partes de ADN dobladas.

Wigan evita las máquinas y depende nada más de su destreza. Cuando tenía cinco años, en Birmingham, Inglaterra, construyó pequeños departamentos de madera para las hormigas, porque deseaba darles un lugar lindo para vivir. Luego les hizo sombreros y zapatos.

Su madre lo retaba, dijo el escultor: “Haz algo más chico; cuanto más pequeño lo hagas mayor será tu nombre”, le decía. Así que Wigan lo realizaba y se ha vuelto millonario en el proceso.

El príncipe Carlos, Mike Tyson y el marqués de Bath tienen esculturas microscópicas de Wigan, que pueden costar más de 40,000 dólares por pieza. Una colección de 72 obras fue adquirida por el tenista británico retirado David Lloyd y la aseguraron en cerca de 17 millones en 2007.

wiganblancanievesLas esculturas de Wigan usualmente se colocan en la cabeza de un alfiler o dentro del ojo de una aguja, que a su vez se coloca dentro de un domo transparente y se ilumina con luces especiales. Las baterías —y un microscopio—, vienen incluidos.

Wigan ofreció demostrar sus habilidades. Colocó una pequeña astilla de nylon blanco bajo un microscopio e inmediatamente cerró los ojos y relajó su cuerpo.

“Voy a hacer un bebé en el vientre materno”, dijo. Tomó un pequeño escalpelo hecho por el, fijó la vista en un microscopio y lentamente talló el trozo de nylon. Para minimizar el temblor de su pulso, talla entre latido y latido de su corazón.

Luego de media hora de labor, Wigan dijo que ya tenía los trazos de la escultura. A simple vista no se apreciaba nada; sin embargo, ante el microscopio se revelaba algo: En la punta de la astilla de nylon estaba el boceto de la figura de un bebé en posición fetal.

El escultor dijo que en su casa en Birmingham, se queda en ropa interior y con frecuencia esculpe de noche, cuando la ciudad está en calma. Puede tardar hasta tres meses para terminar una pieza. Añadió que a veces pinta con un cabello que extrae de una mosca muerta.

Su pieza del astronauta del Apolo 11, Buzz Aldrin parado en la luna cabe en la cabeza de un alfiler. Su Estatua de la Libertad está hecha con una partícula de oro. Una talla reciente de la familia de Barack Obama está montada dentro del ojo de una aguja. Wigan, quien ha esculpido casi 160 de estas obras, dijo que usó una pestaña para insertar al presidente en la ranura correcta.

Cuando regrese a Inglaterra en noviembre, Wigan planea embarcarse en su proyecto más difícil hasta ahora: Una escultura microscópica de la carroza de coronación de la reina Isabel. El gran reto será hacer riendas de los ocho caballos que tiran del carruaje.

Wigan tiene una idea: “Usaré los hilos de una telaraña”.

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Historias de éxito: Sir Ranulph Fiennes

Ranulph_FiennesSiempre me han llamado la atención las historias de hombres que han desafiado a la naturaleza. Yo, por ejemplo, no me considero un hombre de acción , ni de aventuras y, a excepción de los ejemplos falsos que vemos en el cine o en la TV, es un hecho innegable que hay hombres extraordinarios y que son un ejemplo a seguir por la humanidad entera.

Hoy quiero comenzar una nueva sección titulada Historias de Éxito, a fin de que, como todo lo que se publica en este espacio, le sirva al lector a motivarse a ser mejor cada día. Espero que les guste y les asombre esta historia tanto como a mi.

Sir Ranulph Fiennes ha convertido el alto rendimiento en su hobby personal. Se ha propuesto como meta seguir exigiéndose para superarse continuamente, sobrepasar obstáculos cada vez más grandes, y poner la barra del éxito cada vez más alta. “El mayor aventurero del mundo” de acuerdo con el Guiness Books of World Records ha realizado más de treinta expediciones hacia los lugares mas inhóspitos del mundo. Pero fue después de ver a su mujer y hermanas morir de enfermedades terminales en tan solo 18 meses de diferencia que Fiennes se animó a encarar el mayor desafío de su vida.

Ya era un auténtico aventurero. Viajó a el polo Norte sin ayuda, realizó una caminata de 97 días a través de Antártica, ayudó a descubrir la ciudad perdida de Ubar en Oman, corrió siete maratones en siete continentes en siete días, y, además, escribió 13 libros. En el proceso, recaudó millones de dólares para causas solidarias que van desde esclerosis múltiple hasta cáncer de mama. Pero en el 2005 se animó ir más allá. A pesar de haber sufrido de vértigo toda su vida, decidió empezar a escalar y se puso como meta la cima del Everest. Motivado por la muerte de su mujer y sus hermanas, Fiennes se comprometió a superar sus miedos para juntar plata para la fundación Marie Curie, que se dedica a cuidar a aquellos que padecen cáncer.

Sir Ranulph Fiennes tenía 60 años para ese entonces, había sufrido un ataque al corazón, y tenía todos los dedos de una mano amputados tras habérselos congelado en un viaje al polo en el 2000. Sin embargo, desafiando las recomendaciones de todos sus médicos, comenzó la expedición de siete semanas con el objetivo de recaudar fondos. A tan solo 350 metros de la cima un segundo ataque al corazón destrozó todos sus sueños. Sobrevivió y tres años después intentó por segunda vez pero otra vez tuvo que volver antes de llegar a su destino a causa de agotamiento.

En el 2009, regresó por tercera vez al Everest y el jueves 21 de mayo finalmente pudo anclar la bandera de Marie Curie en la cima de la montaña más alta del mundo. Se convirtió en el británico más grande en haber llegado a la cima y afirmó que no pararía hasta no llegar a la meta de 3 millones de libras que se había impuesto el año pasado para apoyar a las enfermeras de Madam Curie.

Impresionante no creen, sin embargo, es una realidad que no todos tenemos esa capacidad y tampoco debemos esperar a tener perdidas tan importantes como lo es una esposa o un familiar cercano para hacer estas proezas, no, yo considero que cada uno tiene metas a alcanzar y después de alcanzarlas seguirlas poniendo mas altas, no tanto como el monte Everest, pero si tanto como para ayudar al mas indefenso o al desprotegido que tanta falta le hace al mundo en estos días con tantas desgracias que hay últimamente.

Ojala y les motive a ayudar, en proporción a sus capacidades obviamente y nunca olvidemos que Dios siempre nos lo tomara en cuenta.

Una madre da a luz a su bebé. Cuando está recuperada el doctor le dice:
-Su hijo tuvo una pequeña complicación al nacer, ya esta mucho mejor, pero le tuvimos que poner oxígeno.
Y la madre indignada y escandalizada le responde:
-¡Pero como es posible que le hayan puesto oxigeno doctor, si toda la familia le queríamos poner Francisco!