Sembrando en el cielo

Viernes ya y se nos fue la primera semana de este nuevo año, y la inquebrantable marcha del tiempo continua, en ocasiones, algunos vemos al tiempo como un enemigo implacable, sin embargo, es nuestra propia perspectiva la que le da la relativa importancia, mucha o poca a este proceso, pues no es lo físico o lo material lo que debería ser lo más importante,( aunque para algunos si lo sea), sino aquello que no se deteriora, aquello que vence y vencerá al tiempo a pesar de su tenacidad, y me refiero a las buenas acciones. Y es que la siembra que da más frutos no es la que se hace en la tierra, sino en los fértiles
campos del cielo, donde la gloria de Dios es el fruto más dulce que podemos cosechar, y ese campo celestial no está arriba, sino dentro del corazón de cada uno de nuestros semejantes. El apóstol Pablo escribió: Los mandamientos dicen: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no codicies”; pero estos y los demás mandamientos quedan comprendidos en estas palabras: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Romanos 13:9; cuando esto lo hacemos vida, pueden venir todas las arrugas y achaques de nuestro cuerpo, pero la atención, el cariño, la lealtd y el amor que dimos a los demás, eso jamás se deteriorará. Feliz fin de semana, disfruten de la vida, regalen afecto a manos llenas y siembren muchas semillas en el cielo.