La palabra

Jesús dijo: El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en
su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en
su corazón. Pues de lo que rebosa su corazón, habla su boca.
Lucas 6:45

En el camino de la vida va uno recolectando palabras propias y ajenas, de pronto sin darte cuenta percibes que esas palabras, tienen sentidos distintos, hablan de un pasado, un presente y un futuro, las memorizas y las comienzas a reproducir con sonidos propios, les das un sentido y una verdad absoluta, y las gritas al viento, para que todos las escuchen y también ellos las sientan y después las recuenten como suyas y así llenar tu espacio y el de los demás con palabras.
Y llega el momento de ver que éstas palabras tienen diferentes sentidos y diferentes mensajes que hay que comunicar, ya tu casa es chica y sales a la calle y confrontas, burlas, sueños frustrados, amores soñados, anhelos perdidos, reconoces momentos de gloria, suspiros ajenos, amores prohibidos, sigues hablando y sigues aprendiendo más historias y cualquier rincón es bueno para parar y gritar al viento, cualquier lugar es un gran escenario donde cada momento la palabra se hace presente y cada historia viaja de persona en persona y te siguen escuchando e inicia una demanda de mas y mas historias. Y es entonces que sabes que el poder de la palabra es para ti y que eres lo que tú querías ser, entonces buscas maestros y aprendes más cada día buscando llenar ese gran hueco por el gusto de la palabra y es entonces que reconoces hermanos y te das cuenta que a pesar de los diferentes acentos la palabra es palabra y es entonces que te atreves a soñar despierto, pero ya no en una lucha unipersonal si no en grupo, reúnes grandes sueños para construir realidades.

Me encuentra hoy en la lucha permanente de controlar mi palabra y por ende mi corazón, que al fin quiera dar el consuelo y la esperanza que espera cada ser humano con el que me tope a lo largo de mi vida, busquemos también nosotros mismos a aquellos que nos den la verdadera palabra, aquella que nos da vida, que no critica, que a veces duele, pero que al final es la que te alimenta el alma y te hace justicia como ser humano y como hijo de Dios.

Dios te bendiga ahora y siempre.

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