Vida de mi vida, vida mía.

Días fríos, días lluviosos, frío que cala los huesos, que no te deja respirar, que no te deja vivir, que te deprime, que te entristece, que te hace añorar, que te hace recordar, que te hace meditar, que te hace pensar, que te hace sentir.

Muchas veces vas por el camino de la vida y te tropiezas con cosas, circunstancias, personas, que te hacen detenerte y meditar, es por eso que hoy quiero rendir un pequeño homenaje a todos los que en este año me hicieron pensar, me hicieron enojar, me hicieron llorar, me hicieron reír, me hicieron amar, me hicieron suspirar, me hicieron soñar, me hicieron vivir.

Vas por la vida pensando que todo esta bien cuando en realidad algunas cosas están mal. A veces crees que tienes todo seguro y no te das cuenta que en realidad la seguridad ya no depende de ti sino de otras personas.

Todas las cosas cambian, nada se queda estático, y mas en las personas, todos día a día, minuto a minuto, instante a instante vamos evolucionando, los pensamientos, las emociones y hasta los sentimientos, la vida sigue pasando y no debes permitir que ningún dolor, que ninguna mentira, que ninguna traición, que ningún obstáculo interfiera en tu camino y debes de tratar de que mas que deprimirte esto te de fuerza para pensar que todavía puedes alcanzar la felicidad, llora un momento y al siguiente ríe, piensa en lo que has logrado, y lo que has hecho por los demás y siéntete orgulloso por eso, aunque no hayas recibido nada de nadie.

No te vuelvas insensible, no enfríes tu corazón y tus sentimientos, aun tienes demasiados por entregar, tantos que son infinitos e interminables.

Todavía vales y mucho, jamás te digas que no sirves o que eres basura, al contrario, debes pensar que dentro de ti existe una persona buena de corazón, que si te sientes mal es porque te has dado cuenta de que eres especial y sensible.

Trata de no ser vengativo con nadie, trata de no faltarle al respeto al que te haya herido, recuerda que no eres perfecto y que en algún momento todo cometemos errores.

Trata mejor de agradecerle a Dios en silencio por todo lo que cualquier persona pudo hacer o no hacer por ti y por todo lo que hiciste o no hiciste por ella.

No detengas a los que no quieren estar contigo, deja que se vayan, la gente muchas veces es como el agua, que si no dejamos que corra se estanca, empieza a oler mal y nos hace daño.

Si en algún momento te encuentres con gente que ya no te ama no te preocupes, en realidad ahí no se acaba el amor, el amor es corto pero el olvido es muy largo y si te recuerda es por que aun siente algo por ti.

Olvídate un poco de las promesas y los juramentos que hiciste y que tal vez nunca se cumplieron, acuérdate que los hechos son mejores cuando se demuestran con actos y no con palabras.

No te preocupes por lo que diga la gente, la gente tiene su propia historia y tú tienes la tuya. Mejor trata de confiar un poco mas en los consejos de tu corazón, ten por seguro que jamás se equivoca…

La vida no es mala, la vida es bella, no culpes a la vida por tus actos o por tus desilusiones, cúlpate tú porque fundamentalmente tú elegiste y decidiste estar en ese camino.

De ahora en adelante será decisión tuya todo lo que quieras que suceda en tu futuro, porque en tu presente esta la clave para ello…
La vida es así llena de experiencias que a la vez nos enseñan a no caer en el mismo error dos veces… sigue adelante, no caigas, sonríe y se feliz…víve la vida y vívela bien…

Este es mi último Post, le deseo lo mejor de la vida para el que me lea y que el 2010 sea lleno de bendiciones y retos a vencer, que Dios le de las herramientas y la inteligencia para lograrlo, y no se olvide de ayudar al que pueda ayudar sin esperar la recompensa, eso es Amar.

Todo empieza y todo termina

El 31 de diciembre acabara el 2009 y el 1 de enero iniciara el 2010, ¿Obvio verdad?, es un hecho innegable que todo tiene un comienzo y un fin, eterno solo es el amor de Dios y Dios mismo, inmenso solo es él, todos los demás mortales somos solo mensos, porque tenemos limites iniciamos y acabamos, sin embargo, nunca hay que olvidarnos que la vida misma tiene el poder de cambiar nuestros planes, nuestros pensamientos, nuestras ilusiones, pero no puede cambiarte tu esencia , tu alma , tu espíritu permanece, ese solo Dios lo puede transformar.

Alguien, puede darte unas palmadas en la espalda, puede darte una palabras de aliento o consuelo cuando estas en medio de un gran dolor y a lo mejor te lo calmara por unos instantes, pero no curara las heridas, si sientes que te estas muriendo debes recordar los peores momentos de tu vida, te aseguro que siempre encontraras que hubo algo peor que lo que hoy te este pasando. Nada, absolutamente nada en el mundo puede ser peor que perder la vida, cuando esta se termina, se termina todo, Jamás intentes acabar tu mismo con ella, piénsalo muy bien ya que es lo mas valioso que tienes, por lo que este nuevo año yo te invito a que trates de disfrutar cada instante de tu vida como si fuera el ultimo, que no te angusties de más, que sigas luchando, sigue intentando ganar, no te dejes vencer por las vicisitudes, por las adversidades, si has luchado por lo que hasta hoy has logrado, porque no seguir haciéndolo, recuerda que siempre valdrá la pena.

Y hablando de ser positivo en la vida resulta que estaba un niño con su mama y le pregunta
-“mamá, mamá que significa la palabra re antes de cada palabra”
Y la mamá le contesta
-“mira hijo si dice rebueno es que es alguien muy bueno y si dice refuerte es que es alguien muy fuerte”
Y entonces el niño dice:
– “¡ay que bueno! porque mi boleta decía reprobado”

Busca las palabras de aliento, busca tener pensamientos positivos y alentadores, busca sentirte vivo, quizás solo así encuentres la vida que buscas, la felicidad que añoras, los golpes, los reveces, el corazón herido, las caídas y tropezones, no son tan importantes, todos alguna vez los padecemos, y recuerda siempre que es algo que el tiempo sanará, por lo que no desesperes nunca, no olvides que todo comienza y todo termina.

El problema es la decisión de cambiar

Aprovechando que tenemos encima el año nuevo, ya en post anteriores hablamos de las decisiones que debemos tomar, de cambiar las columnas que sostienen al mundo, de las columnas que deben sostener nuestra vida sentimental, hoy hablemos de nuestra vida en si, de las cosas que traemos arrastrando del pasado y que nos impiden en mucho tomar las decisiones y los cambios que pueden darnos una vida mas feliz y plena, para esto quiero compartirles esta pequeña historia:

“ Cuentan que cierto día en un monasterio Zen-Budista, los monjes se encontraron con la muerte de uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto.
El Gran Maestro convocó a todos los discípulos para determinar quién sería el nuevo centinela. El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, dijo:
– Asumirá el puesto el primer monje que resuelva el problema que voy a presentar.
Entonces, colocó una preciosa mesita de finas maderas en el centro de la enorme sala en que estaban reunidos,
y encima de ésta colocó un jarrón de porcelana con un diseño de exquisito gusto y refinamiento, con varias rosas amarillas de extraordinaria belleza en él. Y dijo así:
– ¡Aquí está el problema! –señalando directamente al precioso jarrón.
Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de extremo valor y belleza, con maravillosas flores en su interior.
¿Qué representaría? ¿Qué hacer? ¿Cuál era el enigma encerrado detrás de todo esto? ¿Dónde estaba el problema?
En ese instante, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y… ¡zas! Blandiendo la espada, destruyó todo de un solo golpe.
La escena fue impresionante.
Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo con voz contundente:
– Usted será el nuevo Guardián del monasterio.

¿A donde nos lleva esta historia?, ¿Qué quiere decirnos?
Lo que nos trata de decir es que no importa cuál sea el problema. Ni que sea algo lindísimo. Lo que quiere decirnos es que si vemos un problema, precisa ser eliminado. Un problema es un problema, y como tal, es un imperativo categórico eliminarlo.
No importa que se trate de una mujer sensacional y atractiva, o de un hombre maravilloso y seductor, o de un gran amor que se acabó.
Por más lindo que sea o haya sido, si ya no existe más sentido para él en tu vida, tiene que ser suprimido.
Muchas personas cargan en su vida entera el peso de cosas que fueron importantes en el pasado y que hoy solamente ocupan un espacio inútil en sus corazones y mentes.
Espacio que es indispensable para re-crear la vida.

Existe un proverbio chino que dice: “Para tú poder beber vino en una copa que se encuentra llena de ti, es necesario primero tirar el ti, y entonces poder servir y beber el vino”.

Y hablando de cambios en nuestras vidas resulta que En el juzgado un hombre le dice al juez:
-Señor juez, yo quiero divorciarme porque hace diez años mi mujer me tira los trastes en la cabeza.
-¿Y por qué no se había divorciado antes?
-Es que ahora, ya está agarrando puntería.

Ocupa este tiempo de reflexiones sobre el año que termina, limpia tu vida. Comienza con las gavetas y armarios, hasta llegar a las personas del pasado que no hacen más sentido en tu vida y que están ocupando un espacio en tu corazón.
Un espacio indispensable para ser ocupado por tu alegría de vivir, deja que el pasado se quede en el pasado y rellénate de nuevas metas, de nuevos proyectos, de nuevas sensaciones, sentimientos y amores. Conserva lo que aun te sirva y todo aquello que te impida realizarte deséchalo para que sea ocupado por cosas más útiles para ti.
Me encantaría que me dieran sus opiniones y comentarios, Dios los bendiga.

Las columnas de una relación sentimental perfecta

Hace 2 post hablaba de las columnas del mundo, hoy amigo lector te quiero comentar sobre las columnas de una relación sentimental.
Me refiero estrictamente a la relación de pareja hombre y mujer, no porque sea homo fóbico, sencillamente porque esas relaciones no las he vivido y creo que nunca las viviré por lo que no puedo opinar sobre ellas.

Todos los que hemos vivido o vivimos una relación con una pareja alguna vez nos hemos preguntado, ¿Cuáles son los ingredientes para tener una relación perfecta?

Como siempre lo digo y lo seguiré diciendo, en mi muy particular punto de vista, las columnas que soportan una relación perfecta son: amor, sexo y romanticismo.

Pero definamos una a una esas columnas. El amor es tener un profundo conocimiento de tu pareja, esto es, saber porqué actúa como actúa y lo más importante la quieres tal como es, sin querer cambiarla, es aprender a tenerle cariño a su vida. El amor es la parte más espiritual de la relación.
Sin embargo, el sexo llega a ser la siguiente columna en importancia, y lo digo porque cuando no existe sexo satisfactorio o atracción sexual, llega el aburrimiento y la falta de emoción. Y se origina la ruptura amorosa, para aquellos que tienen una relación de noviazgo y que se están guardando el tema sexual para el gran día (Se que es difícil pero deben existir casos) sino han tenido relaciones sexuales, un buen indicador es la atracción física que sientes por tu pareja. Lo que disfrutes besarla y acariciarla. Alguna vez a lo largo del breve tiempo que llevo en este mundo he escuchado mujeres que dicen “No me gusta mi novio, pero me cae bien”. Es el caso típico, en que hay un poco de amor, pero no existe la emoción de las caricias y los besos, y luego le acaban diciendo al pobre infeliz, me gustas más de amigo que de novio, obviamente, esa relación está destinada a fracasar tarde o temprano, por la necesidad de sentir la emoción del sexo. Esa vocecita va a gritar molesta por esa necesidad, hasta que acabe por incomodarte y gritarte. Vas a tener que dejar a tu pareja si no te emociona sexualmente.

Sin la emoción del sexo, ninguna pareja puede sentirse plena. Pero puede sobrevivir. El ingrediente más importante en una relación de pareja es el amor.

Una relación que se basa solo en la emoción del sexo, está destinada a fracasar también. Tener intimidad sin amor, lleva a sentir vacío. Es como una droga de efectos embriagantes al momento del acto o las caricias. Pero después, el efecto secundario es de vacío. Tu vocecita interior va a seguir diciéndote “basta, necesito algo emocional” hasta gritarte y que no tengas más remedio que escucharla. Vas a tener que dejar a tu pareja para sentir la emoción del amor.

La tercera columna para una relación perfecta es el romanticismo. Si eres afortunado, y el dúo dinámico, amor y sexo, llenan tu vida, estás a un paso de tener una relación ideal. Pero falta el tercer mosquetero: el romanticismo.

¿Qué significa romanticismo para un hombre y para una mujer? Para las chicas, que un hombre le lleve rosas, se acuerde de los aniversarios, le abra la puerta del coche, le arrime la silla cuando se vaya a sentar. Le sirva la bebida cuando están a la mesa. Que le diga lo atractiva que se ve.

También les encanta que las lleves de compras. Puedo ver las caras de felicidad de las mujeres al escribir esto. También los pucheros de desagrado de los hombres. Lo se. Pero las chicas dicen que no hay nada que les suba más los ánimos que llevarlas de compras, así que ojo con este tip.

¿Qué considera romántico un hombre? Que lo admires. Que lo elogies. Que lo apoyes en sus sueños. En el fondo, los hombres hacemos cosas movidos por el deseo de agradarle a una mujer. Si compramos un coche, pensamos en la admiración que despertaremos en las chicas. Si obtenemos un ascenso en nuestro trabajo, pensamos en lo que nos dirá nuestra pareja.

Por eso mujer, lo más anti-romántico que puedes hacer por un hombre, es decirle que es un fracasado. Que no gana lo suficiente. Que tiene que “echarle ganas”. Que lo critiques y señales sus defectos “por su bien”. No importa que lo hagas porque te consideres sincera, o para que mejore. Ninguna crítica jamás ha servido para mejorar a ningún hombre. Pero sí para hacerlo sentir menos y destruir su deseo de triunfar. Así de simple. ¿O acaso ha mejorado con tus críticas? Piénsalo.

Por eso una mujer tiene el poder de elevar a un hombre o llevarlo al fracaso. Si elogias las pocas cosas positivas que veas en él, se va a sentir grande y va a mejorar automáticamente sus aspectos débiles.
Hay mujeres que compiten con un hombre. Tratan de demostrarle que hacen mejor las cosas que ellos.

Un hombre que se siente acribillado por críticas o una mujer competidora, tenderá a sentirse menos y dejará a su pareja por alguien que sí lo impulse. Punto. Buscará amantes si ya es casado. O se abandonará así mismo, convencido que es un fracasado y así actuará el resto de su vida.

Cuando comprendas lo importante del romanticismo, la mayoría de tus discusiones de pareja desaparecerán.
El romanticismo por si solo, sin amor y sexo, no puede lograr mucho. Es el caso de las mujeres que tienen un pretendiente que es muy atento con ellas, aunque no les llama la atención. Se preguntan si será bueno darle una oportunidad. Pero cuando lo aceptan, se dan cuenta que no les gusta ni a patadas (atracción sexual) y que no sienten cariño hacia su vida y no lo aceptan como es (amor).
A este hombre, lo dejan más que rápido.

Una relación perfecta es como una mesa con tres patas: amor, sexo y romanticismo.

No hay nada más hermoso que reúnas estos tres ingredientes en una relación de pareja. La mesa puede mantenerse de pie tambaleante con una sola pata: la del amor. Pero en ningún caso con cualquiera de las otras dos, romanticismo y sexo, si no hay amor.
Y tu relación ¿Cuántas columnas tiene?

Un hombre casado muestra a un amigo la fotografía de su mujer en una lancha.
-¿Qué te parece?, verdad que es una preciosidad.
El amigo contesta:
-¿Qué velocidad alcanza?

Espero que la comprensión de esta lectura les ayude a ser más felices en su relación de pareja.

La Verdadera Educación

Buen día mis queridos 10 lectores, una de las decisiones que me permití tomar este año fue la de seguir estudiando, con el fin de más adelante poder ser maestro y tratar de compartir con las nuevas generaciones algo de lo poquito que la vida me ha enseñado, espero lograrlo a mediano plazo.
A continuación les comparto una leyenda que nos habla al respecto a la enseñanza y a la educación, se trata de Licurgo un legendario legislador de Esparta y dice así:

Se cuenta que el legislador Licurgo fue invitado a dar una conferencia sobre educación. Aceptó la invitación, pero pidió un plazo de seis meses para prepararse. El hecho causó extrañeza, pues todos sabían que él tenía capacidad y condiciones para hablar en cualquier momento sobre el tema, y por eso mismo lo habían invitado.

Transcurridos los seis meses, Licurgo compareció ante la Asamblea, que estaba expectante. Se ubicó en la tribuna, y enseguida entraron unos criados portando cuatro jaulas. En cada una había un animal; en total eran dos liebres y dos perros. A una señal preestablecida, uno de los criados abrió la puerta de una de las jaulas y una pequeña liebre blanca salió corriendo, espantada. Luego, el otro criado abrió una jaula
donde había un perro, y éste salió en desesperada carrera a la captura de la liebre. La alcanzó con destreza, destrozándola rápidamente. La escena fue dantesca y golpeó a todos. Una gran conmoción corrió en la Asamblea y los corazones de todos parecían saltar del pecho. Nadie conseguía entender lo que Licurgo deseaba con tal agresión.
Licurgo no dijo nada. Volvió a repetir la señal establecida, y la otra liebre fue liberada de su jaula. Enseguida, se liberó al otro perro. El público apenas contenía la respiración. Algunos, más sensibles, llevaron las manos a los ojos para no ver la repetición de la muerte bárbara del indefenso animalito que corría y saltaba. En el primer instante, el perro embistió contra la liebre. Sin embargo, en vez de destrozarla, la tocó con la pata y ella cayó. Luego se irguió y se puso a jugar. Para sorpresa de todos, ambos animales mostraron tranquila convivencia, saltando de un lado para el otro. Entonces, y solamente entonces, Licurgo habló:

Señores, acabáis de asistir a una demostración de lo que puede la educación. Ambas liebres son hijas de la misma matriz. Fueron alimentadas igualmente y recibieron los mismos cuidados. Así, igualmente, los perros. La diferencia entre ellos reside, solamente, en la educación.
Y prosiguió vivamente su discurso, exponiendo las excelencias del proceso educativo:
La educación, basada en una concepción exacta de la vida, transformaría la cara del mundo. Debemos educar a nuestro hijo, esclarecer su inteligencia pero, ante todo, debemos hablar a su corazón, enseñándole a despojarse de sus imperfecciones. Recordemos que la sabiduría por excelencia consiste en volvernos mejores

Extraordinario me pareció a mi, no se si yo sea muy sensible o impresionable pero me dejo una honda huella y me ayudo en mucho a decidirme a dar el paso del que les hablaba al principio del post. Por último les dejó esta otra reflexión de otro grande de la historia de la humanidad, Albert Einstein:

“Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela.”

Y hablando de los que bien se aprende “Pedro le dice a María:
-María, tú me engañas con el filósofo del pueblo.
Y María le contesta:
-Son falacias Pedro, son falacias”.

Sean felices y Dios los bendiga.

Las columnas del mundo

Hola amigos lectores, nuevamente y a manera de reflexión les dejo este artículo que me pareció como si mandado a hacer para todos los que preparamos nuestros propósitos de año nuevo, y estamos pensando que pedirle a Dios y que nos ayude a alcanzar las metas que nos traeran la felicidad.
Espero que los impresione tanto como a un servidor y que les toque en lo posible las fibras de sus corazones. (Aclaro que esta un poco largo, pero creanme que vale la pena leerlo todo)

Me parece terrible decirlo, pero creo que no exagero ni un átomo si aseguro que noventa y cinco de cada cien habitantes de este planeta no se han preguntado jamás -digo «jamás»– completamente en serio -digo «en serio»– cuáles son las columnas sobre las que se apoya su vida, cuál es el eje de su existencia, para qué viven verdaderamente.

¿Y de los otros cinco? Dos se lo preguntaron una vez hace años, y ya lo han olvidado; otros dos se dieron a si mismos respuestas tranquilizadoras, que luego no coinciden en nada con la realidad de lo que viven. ¿Y el último? El último… iba a decir que es el santo, pero diré con más exactitud que es el único hombre que existe de cada cien que pisan este mundo.

Me temo que el lector esté pensando que comienzo estas líneas demasiado duramente, que soy tal vez pesimista, que… no es para tanto. Pero me pregunto si no será bueno comenzar cogiendo el alma por donde quema y enfrentándonos con nuestro propio espejo. ¿Somos realmente seres vivientes? Esta, creo, es la primera y capital de las preguntas a que todo hombre tiene obligación de responder.

Porque ¿qué ganaríamos engañándonos a nosotros mismos si, al final, somos corresponsables de esa mediocridad colectiva del mundo de la que tanto hablamos? Atrevámonos por unos minutos a agarrar nuestra vida por las solapas.

Y empecemos por preguntarnos cuáles son, en realidad, las columnas que sostienen el mundo en que vivimos. Haced esta pregunta por las calles, y todos os responderán -con impudicia y sin la menor vergüenza- que «el sexo, el dinero y el poder».

Los tres ídolos, los tres quicios, las tres columnas que sostienen el camino de la humanidad. ¿Y no estará el mundo tan enloquecido precisamente por apoyarse en tales pilares casi con exclusividad? Un hombre de hoy triunfa -decimos- cuando tiene esas tres cosas. Y está dispuesto a luchar como un perro por esos tres huesos si están lejos de él.

Naturalmente, no voy yo a decir nada contra la sexualidad, que está muy bien inventada por Dios como uno de los grandes caminos por los que puede expresarse el amor. Hablo aquí del sexo sin amor, que parece ser el gran descubrimiento de los tiempos modernos. Tal vez de todos los tiempos, pero de ninguno con los tonos obsesivos que la erotización ha conseguido en el nuestro, hasta el punto de que hay que preguntarse si no vivimos ya en una civilización de adolescentes inmaduros.

El hombre de hoy no es que disfrute del sexo, es que parece vivir para él. O eso, al menos, quiere hacernos creer el ambiente de nuestras calles, las pantallas de nuestros televisores, el pensamiento circulante de los predicadores de la libertad sexual.

La columna número dos es el dinero -y sus congéneres o consecuencias: el placer, el confort, el lujo-. Si algún dogma vivimos y practicamos es éste: el dinero abre todas las puertas; el dinero no es que dé la felicidad, es que él mismo «es» la felicidad. En conquistarlo invierten los hombres la mayor parte de sus sueños. A él se subordinan todos los valores, incluso por parte de quienes se atreven a predicar las terribles malaventuranzas que Jesús dijo contra los ricos.

Pero los propios cristianos nos las hemos arreglado para que aquello del evangelio -«es más difícil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de los cielos»– haya preocupado hasta ahora mucho más a los camellos que a los ricos.

Hemos conseguido sustituir esa frase por la que es verdaderamente el evangelio del siglo XX: «Los negocios son los negocios.» Y así es como hemos convenido todos en que «el fin de la vida es ganar mucho dinero, y con él, comprar la muerte eterna».

Y de nada sirve para alterar nuestro dogma el comprobar que el dinero da todo menos lo importante (la salud, el amor, la fe, la virtud, la alegría, la paz): al fin preferimos el dinero a todos esos valores. E incluso creemos que el dinero da la libertad, cuando sabemos que todos renunciamos a infinitas cosas de libertad para conseguirlo.

Más difícil es aún entender nuestra obsesión de poder. Jefferson aseguraba que jamás comprenderla cómo un ser racional podía considerarse dichoso por el solo hecho de mandar a otros hombres.

Y, sin embargo, es un hecho que el gran sueño de todos los humanos es «mandar, aunque sea un hato de ganado», que decía Cervantes. Sabemos que nada hay más estéril que el poder -ya que a la larga son las ideas y no el poder quienes cambian el mundo–; sabemos que «el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente», pero apostamos por esa corrupción; sabemos que el poder da fuerza, pero quita libertad; pero nos siguen encantando los puestos y los honores aun cuando estemos convencidos de que «la fuerza y el miedo son dos diosas poderosas que levantan sus altares sobre cráneos blanqueados».

Y, sin embargo, ahí está el hecho: la humanidad entera vive luchando como una jauría de perros por conseguir esos tres huesos, dispuestos los hombres a volverse infelices para conseguirlos, seguros de que la felicidad llegará cuando los poseamos. Así, destrozan los hombres hasta su salud para conseguir un dinero y un poder que luego gastarán para recuperar -cuando ya sea tarde- la salud.

En la conquista de esos tres dogmas se apoya el gran sueño de lo que llamamos «vivir la vida». Viven la vida quienes los tienen. Los demás -pensamos- son hombres incompletos.

Y como esos tres dogmas se resumen en uno –el egoísmo–, la búsqueda de los tres es, en rigor, una lucha contra los demás. Porque no son cosas que se puedan compartir: o las tengo yo o las tienen los demás. Habrá que arrebatarlas. Y ya tenemos el mundo convertido en una selva.

Si fuésemos del todo sinceros confesaríamos que es cierta la afirmación de Bloy: «Vivir la vida consiste en adueñarse de la ajena. Los vampiros estarían de acuerdo», ya que en realidad «uno vive su vida cuando ha conseguido instalarse en el firmísimo propósito de ignorar que hay hombres que sufren, mujeres desesperadas, mitos que mueren.

Uno vive su vida cuando hace exclusivamente lo que es grato a los sentidos, sin darse querer darse por enterado de que en el vasto mundo hay almas y que él mismo tiene una mísera alma expuesta a extrañas y terribles sorpresas».

Pero ¿existe verdaderamente un alma? ¿Tenemos verdaderamente un alma? ¿Quién piensa en ella? ¿Quién dedica a su alma y a las columnas que la sostendrían al menos una décima parte del tiempo que vivimos sobre la tierra?

Esta es, me parece, la pregunta verdaderamente decisiva: ¿Hay sobre la tierra otros valores por los que valdría ciertamente la pena de vivir? ¿Otros valores con los que podríamos ser felices? ¿Otras columnas sobre las que nuestra condición humana sería diferente?

Este artículo quiere apostar por una idea absurda: si los hombres, si al menos muchos hombres, construyeran sus vidas sobre columnas diferentes -el amor, la solidaridad, el trabajo, la confianza, la justicia, la sencillez- este mundo sería diferente. Y vividero. Comenzaría a romperse esa soledad que nos agarrota. Ingresaríamos en el mercado común de la felicidad.

Porque es terrible pensar con cuánta tozudez y terquedad seguimos apoyándonos en las columnas que son la verdadera causa de nuestra desgracia.

Autor: José Luís Martín Descalzo | Fuente: Razones para el amor

Tomando decisiones

Esperando que alguno de mis 9 lectores que ya había conseguido me quede alguno, retomo algunos temas y volvemos a reincorporarnos, a lo mejor no al mismo ritmo que originalmente traía, pero vamos a tratar de que esto sobreviva.

Ahora con motivo de las festividades y el inicio de un nuevo ciclo anual tomo el tema de las decisiones, a mi me parece importante porque siempre estamos en ese proceso, constantemente estamos decidiendo que hacer, que no hacer, cómo hacerlo y para entender a lo que me refiero les pondré un par de frases solo para reflexión en este tema:
• Nuestra vida es una constante secuencia de decisiones.
• La posición que hoy tenemos para bien o para mal es el resultado de los planes y decisiones pasadas, por lo que los fracasos y éxitos se deben a esas decisiones antes tomadas.

La actitud, los valores y las emociones tienen una directa incidencia en esas decisiones, el tener una actitud positiva nos estimula a tomarlas pensando que las cosas pueden salir bien, los valores morales y éticos nos ayudaran como termómetro a desafiar o no al destino y por último el sentido emocional nos puede o no presionar a hacer algo en contra o a favor de alguien, por lo que, la combinación de estos tres elementos y el control que se tenga de los mismos son esenciales.

No quisiera ahondar en el tema, solo quiero dejarles sembrada la semilla de que no tomemos las cosas ni tan a la ligera, ni tan en serio, debemos como en todo, guardar el justo equilibrio.
Estos días he estado tomando decisiones que pueden cambiarme en algo la vida, algunas las he pensado mas que otras, pero gracias a Dios al parecer se han ido acomodando y considero que han sido provechosas, ahora que inicia un nuevo año recordemos lo que decía el gran Napoleón Bonaparte “No hay nada más difícil y, por lo tanto, más valioso que la capacidad de decidir”

Y hablando de decisiones a tomar resulta que iban dos tipos hablando un día y le dice uno a otro:
Vieras que ayer iba yo caminando con mi suegra por el parque. En eso, aparecieron dos tipos y se le fueron encima a ella. La golpeaban como animales.
El otro preguntó:
¿Y tu qué hiciste? Nótese la decisión que debía tomar
Pues me aparté, ¿Qué más iba a hacer?
¿Y por qué no te metiste?
Ah, no, ya era un abuso pegarle entre tres.

Así que amigos este nuevo año que en breve iniciara pensemos y decidamos, procuremos no hacerlo al revés ya que puede tener otras consecuencias.
Dios los bendiga a todos ustedes y a sus familias.