Grandes riesgos, grandes recompensas

Ahora que nuestro mundo se encuentra sacudido por crisis económicas, virus de influenza y aumentos de impuestos en el caso de nuestro precioso país México, me salta la duda de ¿Qué podemos hacer para salir adelante?, si nos fijamos bien, la mayoría de la gente con grandes logros en nuestra cultura son emprendedores que han tomado grandes riesgos para obtener proporcionalmente grandes recompensas.

Aunque sea duro para gente como yo, el aceptarlo, si uno ocasionalmente no toma riesgos calculados, no avanzará tan rápidamente como aquellos que lo hacen. Tampoco podremos librarnos de nuestros miedos a lo desconocido y nuestra vida será predecible y aburrida.

Ahora ¿Cómo podemos decidir si necesitamos tomar un riesgo en la vida o en nuestra carrera y si este dará frutos buenos, malos o excelentes?

Primero que nada, siempre ayuda pensar a largo plazo. ¿Dónde queremos estar profesionalmente en cinco años y qué acciones tendremos que tomar para asegurarnos de llegar allí? En segundo lugar, debemos definir claramente el reto y la oportunidad, o los beneficios si es que el riesgo puede darnos los frutos que esperamos.

Siempre es bueno considerar los peligros: ¿El peor escenario posible acabaría con nuestra carrera o sería algo que podríamos superar? Y si llegase a ocurrir lo peor ¿Tenemos un plan de contingencia?

Por último, ¿Debemos definir cuáles serán las pistas que nos determinen si las cosas se están complicando? y ¿Cuál es seria nuestro plan de respaldo si no logramos el éxito?

Al pensar en estas preguntas podríamos determinar, por ejemplo, si renunciar al trabajo bien pagado y gastar los ahorros vale la pena para hacer realidad nuestras ideas es un riesgo que no encontramos tolerable.

Los riesgos más inteligentes tienen una desventaja limitada y una ventaja gigantesca. Involucran investigación y el consejo de gente experimentada, pero también la disposición de dar un paso atrás y dejar que el castillo de cartas se derrumbe.

Debemos creer que hemos tomado la decisión correcta y tener fe de que todo saldrá bien. La inseguridad y la negatividad no ayudaran, debido a que constantemente estaremos esperando a que las cosas se derrumben.

Hablando de ello, si un riesgo no da resultado no dejemos que nos detenga de tomar acciones similares en el futuro. Es normal que nos sintamos decepcionados o incluso avergonzados. Pero es esencial que nos levantemos y sigamos adelante.

Es vital Determinar lo que salió mal y tomar nota de ello para hacerlo diferente la próxima vez. No hay un camino más corto para conseguir el éxito en cualquier carrera.

Va saliendo un individuo a su trabajo y su mujer revisando que no le dejó dinero le grita:
– ¡Oye, no me dejaste dinero!.
Desde arriba del carro el marido le grita:
– ¡Ahí coges.!
– ¡¿Y cuanto cobro?!
– ¡¡Del cajón, no te hagas pend…iente.!!

Bueno, hay que empezar a moverse, visualizar que queremos y como lo queremos, antes de que la mediocridad, nuestra zona de confort como le llaman ahora, nos ahogue cualquier esperanza y mas adelante no tengamos ya las fuerzas, ni el animo, ni el derecho de quejarnos, por lo que no hicimos cuando pudimos haberlo hecho.
Recuerda que el HUBIERA no existe. Animo…..

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