La increíble fuerza de un NO positivo

Dicen que alguna vez el ex primer ministro británico Tony Blair comento que “El arte del liderazgo no es decir Sí, sino decir No”.

Una de los principales obstáculos con los que nos encontramos cuando queremos alcanzar el Si es que no hemos aprendido la manera adecuada de decir NO.
Te lo voy a poner de esta manera, es muy común que nos resulte difícil decir NO cuando queremos hacerlo, y en realidad sabemos que deberíamos hacerlo. O incluso llegamos a decirlo, pero de una manera que frena el acuerdo y destruye las relaciones. Cedemos a las exigencias inapropiadas, a la injusticia y hasta al abuso, o nos embarcamos en una lucha destructiva en la que todos perdemos.

Para no caer en esta trampa, debemos adoptar lo que se llama un “No positivo”. A diferencia del No tradicional, que empieza con No y termina con No, el No positivo empieza con Sí y termina con Sí.

Decir No de manera positiva significa, primero, decirnos Sí a nosotros mismos, y a nuestros valores más profundos. Por ejemplo, conozco a un amigo que es el segundo a bordo de una empresa familiar, su padre que es el mero mero, siempre le pedia a su hijo que se ocupara del negocio durante las festividades de Navidad, hasta que el hijo le tuvo que decir que NO, recurriendo con esto a un Sí más profundo a su familia y al respeto por su persona. Le dijo a su padre: “Mi familia me necesita y me propongo pasar con ellos las vacaciones de Navidad”.

A continuación, el hijo fijó un límite claro, en un tono respetuoso: “No voy a trabajar en esta Navidad”. Sin embargo, no terminó con ese No sino con una propuesta positiva. Le explicó a su padre cómo organizaría el trabajo en la oficina para que se hiciera todo lo que debía hacerse, mientras él destinaba el tiempo que necesitaba a su familia.

Conclusión: el No positivo es una secuencia Sí-No-Sí. El primer Sí expresa las necesidades y los valores de la persona, el No consolida su poder, y el segundo Sí afianza su relación.
La clave está en el respeto, tanto a nosotros mismos como al otro. El No positivo representa un matrimonio entre las dos palabras esenciales del idioma: Sí y No. El problema actual es que divorciamos a nuestros Sí de nuestros No. Sí sin No es contemporizar, mientras que No sin Sí es declarar la guerra.

El Sí sin el No destruye nuestra satisfacción personal, y el No sin el Sí destruye nuestra relación con los demás. Los necesitamos a ambos, y juntos. Porque Sí es la palabra clave de la comunidad, y No es la palabra clave de la individualidad. Sí es la palabra clave de la conexión, y No es la palabra clave de la protección. Sí es la palabra clave de la paz, y No es la palabra clave de la justicia. El arte máximo consiste en aprender a integrarlas, a unirlas en matrimonio. Éste es el secreto para defender lo que sentimos y lo que necesitamos, sin destruir acuerdos importantes ni relaciones valiosas.

La manera en que decimos No puede, en ocasiones, parecer muy poca cosa; pero, con el tiempo, hace una enorme diferencia en nuestras vidas, en la vida de quienes nos rodean y en el mundo en general.

Al decir No cuando corresponde, nos estamos haciendo un regalo. Estamos protegiendo a alguien o algo que valoramos mucho. Estamos creando tiempo y espacio para algo que deseamos. Estamos cambiando la situación para mejor, y preservando a nuestros amigos, colegas y clientes. En síntesis, estamos siendo auténticos con nosotros mismos. Mediante la práctica sencilla y diaria del No positivo estamos colaborando con nuestra calidad de vida, nuestro éxito en el trabajo y nuestra felicidad en el hogar. Es un regalo que nos debemos.

Pero decir No también puede ser un regalo para el otro. “Dime que sí, dime que no, pero dímelo ahora”, es un refrán muy conocido. El otro suele preferir una respuesta clara, aunque sea un No, en lugar de la indecisión. Un No le permite avanzar y tomar sus propias decisiones.

Lo cierto es que un No positivo puede unirnos más al otro, en una relación más auténtica. Pero si no le decimos la verdad, aunque sea un No, tomará distancia porque siempre habrá algo importante que permanecerá silenciado entre nosotros.

Decir que No es un regalo para nosotros, para el otro y hasta para el todo más grande. Imaginemos, por un momento, un mundo en el que los No positivos fueran la norma y no la excepción:

■En el hogar, los padres que ejercitan No respetuosos con sus hijos verían luchas mucho menos destructivas, y los hijos serían menos malcriados y más felices, como suelen ser los niños cuando crecen con límites firmes y respetuosos. Quienes mantienen relaciones conflictivas descubrirían que su matrimonio y sus amistades tienen mayores posibilidades de éxito.

■ En el trabajo, los ejecutivos que saben decir No harían una mejor tarea a la hora de mantener a sus organizaciones estratégicamente focalizadas.
Los responsables de los departamentos de finanzas, legales, información y recursos humanos, que habitualmente tienen que decir No a sus clientes internos, harían un aporte más efectivo a los objetivos estratégicos de la organización. Los vendedores, que saben cuándo y cómo decirles No a sus clientes, se sentirían respaldados cuando lo hacen. Y todos tendrían más autoridad para encontrar el punto de equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

■ En el mundo en general, si los líderes y las naciones supieran decir No de manera positiva, la gente defendería lo que es correcto para llegar a soluciones constructivas. El resultado sería más conflicto, sin duda, pero habría menos guerras y más justicia.

■Por fin, la Naturaleza sería la primera beneficiaria, porque todos sabríamos decir No a los excesos que amenazan el medio ambiente, del que dependemos nosotros y las futuras generaciones. La vida, en síntesis, sería mucho más feliz, sana y sensata. No cabe duda de que para pronunciar un No positivo hace falta coraje, visión, empatía, fortaleza, paciencia y persistencia.

Para cambiar los viejos patrones hace falta práctica. Afortunadamente, cada uno de nosotros tiene muchas oportunidades para practicar cómo decir No todos los días. Tómenlo como un ejercicio. Están desarrollando el músculo del No positivo. Con ejercicio diario, ese músculo será cada vez más fuerte.

Y hablando de NO’s les cuento que un día un pordiosero se dirigió hacia la ventanilla de un lujoso automóvil Mercedes Benz que estaba detenido en un semáforo, ocupado por un elegante y próspero caballero, y se inicia el siguiente dialogo:
-Señor, ¿podría regalarme cien pesos para comer?
– Pero, ¿no te los irás a beber, verdad? – No señor, nunca en mi vida he bebido alcohol.
– Entonces, ¿te lo vas a gastar en cigarrillos? – No señor, no fumo, ni nunca lo he hecho.
– ¿Te los vas a gastar mejor jugando y apostando con los otros pedigüeños? – De ninguna manera. Nunca juego ni apuesto nada.
– ¿Te los piensas gastar en mujeres, acaso? – Jamás he salido con ninguna mujer que no fuera mi novia, convertida luego en mi esposa hasta que me abandonó.
– Entonces toma, no cien, sino mil pesos. Pero vente a comer a mi casa. Quiero invitarte a una buena comida casera y así podrás ahorrarte los cien pesos.
El pordiosero, sorprendido, sube al impresionante auto y ya en el camino pregunta:
-Oiga, señor, ¿no se enojará su esposa al ver llegar a alguien como yo y que se siente a la mesa a comer?
-Probablemente sí -contesta el rico- pero valdrá la pena. –
-¿Por qué, señor?
-Tengo interés en que ella vea en qué se convierte un hombre que NO bebe, NO fuma, NO juega, NO baila, ni sale con mujeres que NO sea su esposa..

Con práctica y reflexión, cualquiera puede mejorar mucho en el arte de decir No. Te deseo el éxito que sólo llega cuando somos auténticos con nosotros mismos y respetuosos de los demás.

Este Post va para esa personita que me ha ayudado a decir NO a las cosas que me pueden hacer daño y lastimar. Gracias eternamente.

ILYSM.

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4 Respuestas a “La increíble fuerza de un NO positivo

  1. NO hay nada que agradecer Vero, al contrario gracias a ti por tus amables comentarios y obvio que no tengo ninguna objeción de que los compartas, es un honor para mi que sirva de algo mi trabajo, cuidate y que Dios te bendiga. Saludos.

  2. Muy buena reflexión. Yo he tenido muchos problemas por no decir un NO a tiempo. Y cierto, como dice Luna, ahora nos ha dado un punto de partida para decidirnos a decir NO.
    Gracias don Alf. Por cierto, me gustan mucho sus post, y quería pedirle permiso de reproducirlos para mis amigos, obviamente con su respectiva referencia a su trabajo y agradecimientos. Si no es posible, de todos modos, gracias.

  3. Luna no sabes el gusto que me da que te haya servido, espero sinceramente que las decisiones que tomes sean las mejores y te ayuden a tener una vida mas plena y hermosa.
    Feliz fin de semana.

  4. ¡Buen día Alf! Ahora sí que le diste al clavo 😀 Tenía una duda acerca del tema, no sabía qué hacer. Ahora ya tengo un punto de partida para tomar deciciones que tengo pendientes por no saber cómo solucionarlas de manera asertiva. Creo que este post se complamenta muy bien con este: ¿Y después de la Luna de Miel? Hasta Luego y muchas gracias 😉

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