Los cuatro caminos de la comunicación efectiva

En el post anterior comentaba sobre las anclas que nos impiden ser mejores comunicadores, sin embargo, si lográramos superar esas barreras antes comentadas como, la pena, la vergüenza al ridículo, la falta de confianza en uno mismo, la baja autoestima, y encontráramos esa fortaleza interior, entonces podremos internarnos en el conocimiento de los cuatro caminos que existen para una comunicación efectiva, estos caminos son:
La comunicación intelectual, oral, corporal y emotiva; tratare de explicarte una a una.
La comunicación INTELECTUAL: Este tipo comunicación se puede definir como aquella vocecita que suena en tu cerebro cuando te preocupa que vas a decir en determinado momento, el famosísimo “Que digo, Dios mío, que digo” y por lo general tratamos de adornar nuestro vocabulario con palabras domingueras y rimbombantes, e intentamos mas que impresionar al que nos escucha, impresionarnos a nosotros mismos, nos preocupamos tanto de cómo hablar que decimos a veces barrabasadas, ¿A poco no te ha pasado? Que estas con alguien que consideras importante transmitirle un mensaje y en vez de preocuparte por que te entienda lo confundes mas; y ahí cabe la pregunta:
¿Para qué hablas, para entenderte tú o para que te entiendan los demás?
La respuesta es obvia. Y si piensas en ello al hablar, seguramente adaptarás tus palabras a las diferentes personas con las que hablas y tendrás oportunidades de dar en el blanco con tu mensaje.
Pero eso solo es el principio…
La comunicación ORAL: Este es el camino que complementa al intelectual y que representa un gran porcentaje de la comunicación.
Viene a ser el cómo digo las cosas y abarca todo lo relacionado con tu voz.
Cuánta gente hay, que al hablar no se preocupa de si lo oyen, o de la claridad de su voz, o que tenga un timbre agradable y, lo peor, de que su voz no suene como robot, haciendo a veces el efecto de somnífero sobre los demás, sin darle vida a sus palabras.
Todo esto se origina por una simple razón:
Cuando hablamos NUNCA nos escuchamos realmente y por eso cometemos tantos errores.
Trata de imaginar que las palabras son como un pincel y la voz son los colores de ese pincel.
Al hablar, tu voz debe recrear, dibujar, situar, colorear y pintar las palabras que dices.
Debemos lograr darle a nuestra voz intención, vida, precisión y fidelidad.
La comunicación CORPORAL: Muchas veces nos hacemos una pregunta de forma casi obsesiva:
¿Qué hago con el cuerpo y con las manos?
La respuesta más frecuente es “amarrarlo”.
¿Cómo? Cruzándolo, escondiéndolo, o inmovilizándolo.
Pero resulta terrible, porque el elemento que más nos ayuda a captar
y mantener la atención de una o mil personas son precisamente nuestros
movimientos corporales y faciales, además, te ayuda a disipar tensión y permite que nos involucremos más profundamente en la comunicación real, puesto que nuestro mensaje debe
ser entendido escuchado y observado por el receptor.
Debemos enseñar a nuestro cuerpo a hablar coherentemente y, al hacerlo, se irán coordinando tu mente, tu voz y tu cuerpo, dándote una unidad de comunicación.
La comunicación EMOTIVA: Todos hemos escuchado la frase:
“Nunca demuestres tus emociones”, pero, ¿Podrá tener credibilidad real alguien que no refleja ninguna emoción, alguien que parece un muñeco tieso?
En la medida en que aprendas a controlar tus emociones, podrás ir aprovechando y canalizando tus sentimientos al hablar y eso le dará un fondo y forma más humana a tu comunicación, permitiendo que tus palabras no suenen huecas, vacías, logrando un elemento de vínculo impresionante, que te permitirá despertar en tus receptores las sensaciones
necesarias para lograr un impacto permanente. Como puedes darte cuenta, la comunicación real va mucho más allá que las palabras.

Se encuentren dos tipos en la calle y uno le dice al otro:
-¡Hola compadre! ¿Qué le pasa que lo veo pensativo?
A lo que el otro le responde:
-Estoy preocupado compadre, fíjese que ahora que salía de mi casa alguien me grito ¡¡Viejo cornudo!!
Y el amigo le responde:
Tranquilo compadre, no se achicopale, si viéndolo bien usted no está tan viejo.

Debes aprender a incorporar estos cuatro elementos a tu hablar cotidiano, y así, llegará un día en que logres que los demás entiendan, escuchen, vean y sientan exactamente como tú quieres que lo hagan y sólo entonces poseerás el secreto de la comunicación efectiva. Ojala y te sirva, Dios te bendiga.

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2 Respuestas a “Los cuatro caminos de la comunicación efectiva

  1. Buen post Alf, aunque me quedo pensando…Mmmm…no soy buena escuchando, por ende no soy buena al comunicarme (hablo de más) MMMMMM….La tengo dificil…¡Hay pobre de mi familia! 😆

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