Comida china y niños

Hoy tuve que hacer unos trámites en el Banco, así que al terminar de hacerlos me fui a comer a la zona de comida de un conocido centro comercial.

Tenia yo antojo de comida china y me compré un combo. Había varias mesas desocupadas, en frente de mí estaba un hombre joven comiendo también comida china. Estaba yo en mis pensamientos cuando de repente me llamo la atención que un niño como de 6 años venia hacia la mesa de ese hombre ¡y cuaz! que se le cae el plato que traía el chiquillo, desparramando toda la comida por el suelo, la mamá le había dado el plato al niño mientras ella pagaba. La verdad es que yo esperaba que la mamá y el papá se comieran al niño a regaños, como generalmente pasa; pero increíblemente la mamá comprendió que el plato era muy pesado, el papá le dijo que no se preocupara y que comiera del platillo que el tenia, y el niño estaba muy mortificado, no quiso comer del plato de su papá que por cierto se levantó y fue a buscar algo, la mamá le insistía que comiera y el niño estaba muy avergonzado, cabe aclarar que la pareja se veía de escasos recursos, y hasta a mi me dió no sé qué ver el desperdicio. Pero lo mas sorprendente fue que la chinita que estaba atendiendo el local de comida, les volvió a servir nuevamente un plato igualito al que se le cayo al niño y se lo mandó a la mesa donde estaba la mamá con su hijo. Inmediatamente la señora se levantó a preguntar que cuánto le debía y la chinita que le dijo que nada, y yo pensé “¡WOW, Qué buena onda de la chinita!

Aun hay gente con sentimientos en este mundo. Ya sé que puede parecer exagerado, pero créanme que me encanta ver ese tipo de actitudes en la gente y al menos a mí me da esperanzas en la humanidad.

Una viejita estaba caminando por la calle, arrastrando dos grandes bolsas plásticas de basura, una en cada mano.
Una de las bolsas tenía un hueco y de vez en cuando un billete de 20 pesos salía de la bolsa y caía en la vereda.
Viendo esto, un policía la para y le dice:
– Señora, hay billetes de 20 pesos saliéndose de esa bolsa.
– Caramba dice la viejita, “Tengo que volverme para recoger los billetes, gracias por avisarme”.
– Un momentito, dice el policía… no tan rápido. ¿De dónde sacó usted todo ese dinero? ¿Se lo ha robado?
– Oh no, dice la viejita, el terreno de atrás de mi casa, da para el estacionamiento del estadio de fútbol, y cada vez que hay un partido y los aficionados quieren orinar, antes de entrar o salir del estadio, ellos se paran enfrente de los arbustos que dan para mi casa, y orinan en mis flores que acabo de sembrar
Entonces, yo me paro detrás de los arbustos con unas tijeras bien grandes, y cada vez que alguien se pone en los arbustos para orinar, yo le digo:
¡Déme 20 pesos o se lo corto!
Dice el policía,
-¡”oiga no está mala la idea” Buena suerte!
Y dígame, ¿qué hay en la otra bolsa?
– Bueno, dice la viejita, ¡¡No todos pagan!!

Sean Felices.

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