El fino arte de la Empatía

Una de las cosas que debería importarnos mucho por aprender y practicar es a hacer empatía con nuestros semejantes, es muy común echarle la culpa al de enfrente cuando tenemos un conflicto con él, cuando en realidad la gente reacciona a lo que proyectamos y viceversa, las relaciones laborales, familiares, amistosas o de negocios, nunca son unilaterales, estamos nosotros y están los demás.

Nosotros reaccionamos (generalmente mal) ante los deseos de los otros cuando no coinciden con los nuestros y al contrario ellos también reaccionan a los nuestros, por lo que se producen fricciones, frustraciones, fastidio y aislamiento.

Siendo honestos, la mayor parte (sino es que siempre) estamos deseando que los demás sean como nosotros queremos que sean.

Es obligación nuestra aceptar que cada quien puede ver las cosas de diferente manera, que para tener una buena relación con los demás, debemos tomar siempre en cuenta las opiniones, necesidades y deseos de los otros. Ese es el arte de la empatía, el saber escuchar, reconocer y aceptar que todos tienen diferente manera de pensar y sentir, que se comportan diferente y que también pueden hacer las cosas diferentes a como las hacemos nosotros.

Es nuestra responsabilidad considerar que la gente cambia de un día para otros, cambian de estado de animo, de humor de acuerdo a su salud, sus emociones, sus impulsos en determinado momento, de punto de vista, y con el tiempo hasta de carácter, pueden reaccionar distinto ante situaciones desagradables o agradables, su actitud ante ciertas circunstancias, o su fuerza de voluntad, etc.

Sin embargo, es muy difícil reconocer que muy a menudo la imagen que tenemos de una persona es estática, inamovible, y no sabemos o no queremos ver que siempre esta en constante cambio.

De acuerdo a esto, es difícil que haya compresión y respeto a los demás, puesto que realmente no vemos o no queremos entender como son realmente, y los demás tampoco nos ven como somos nosotros, y por lo tanto abundan los malos entendidos, los conflictos, los problemas, etc.

Un hombre va en su automóvil a toda velocidad y un policía lo detiene.

Policía: Si adivina 3 adivinanzas le perdono la multa.

Infractor: De acuerdo.

Policía: ¿Qué es una luz en la carretera?

Infractor: Una motocicleta.

Policía: No amigo, debes ser más específico puede ser una Honda, Harley, etc. Otra adivinanza ¿qué son dos luces en la carretera?

Infractor: Un automóvil.

Policía: No, amigo ya te dije que debes ser más específico, puede ser un Mercedes, BMW, VW, etc.

El hombre del automóvil como que se le queda viendo pensando: “Este me esta viendo la cara”

Infractor: Ahora yo le haré una adivinanza ¿qué es una mujer en minifalda, anda de noche y que se acerca a la ventanillas de los automóviles?

Policía: Una prostituta.

Infractor: No amigo debes ser más específico puede ser tu madre, tu hermana, tu vieja, etc.

Obvio que no hubo empatía en este relato, sin embargo, espero haberte sacado una sonrisa, Feliz fin de semana y que Dios te bendiga.

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