Divulgando un poquito de sabiduria popular.

Antes de Rezar…PERDONA
Antes de Hablar…ESCUCHA
Antes de Escribir…PIENSA
Antes de Gastar…GANA
Antes de Criticar…ESPERA
Antes de Rendirte…PRUEBA
Tus palabras, tus sueños, y tus pensamientos tienen el poder de crear condiciones en tu vida.
De lo que hables, lo obtendrás.
Si sigues diciendo que no soportas tu trabajo, puedes perderlo.
Si sigues diciendo que no soportas tu cuerpo, tu cuerpo puede enfermarse.
Si sigues diciendo que no aguantas tu carro, tu carro puede ser robado o descomponerse.
Si sigues diciendo que estás quebrado, sabes qué? Siempre estarás quebrado.
Si sigues diciendo que no puedes confiar en hombres o mujeres, siempre encontrarás alguien en tu vida que te lastimará o te traicionará.
Si sigues diciendo que no encuentras trabajo, seguirás desempleado.
Si sigues diciendo que no puedes encontrar alguien a quien amar o crea en ti, tus pensamientos atraerán mas experiencias confirmando tus creencias.
Haz tus pensamientos y tus conversaciones más positivos y guárdalas con fe, esperanza, amor y acción.
*No tengas miedo de creer que puedes tener lo que tú quieres y mereces.*
Observa tus ‘Pensamientos,’ Se convertirán en palabras.
Observa tus ‘Palabras’, Se convertirán en acciones.
Observa tus ‘Acciones’, Se convertirán en hábitos.
Observa tus ‘Hábitos’, Se convertirán en carácter.
Observa tu ‘Carácter’, Se convertirá en tu ‘Destino’
Así…. Para prevenir cualquier obstáculo… ¡ Consigue tu propio camino !
¡¡ Disfruta cada minuto de tu vida !!
Cuando el filosofo señala la luna, el tonto se fija en el dedo.
‘Si no te gusta lo que recibes, revisa muy bien lo que estás dando’.
Meditemos, apliquemos y vivamos.
Dios te bendiga.

En la forma del pedir esta el dar

Dicen que una vez, había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que tenía escrito con tiza blanca: “POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO”
Un creativo de publicidad que pasó frente a él, se detuvo y observó que en la gorra había sólo unas pocas monedas. Sin pedirle permiso dio vuelta el cartel y escribió otro anuncio. Puso el pedazo de madera en su lugar y se fue. Por la tarde volvió a pasar frente al ciego y su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego, que reconoció sus pasos le preguntó si había sido él el que había reescrito su cartel y sobre todo, quería saber que había puesto.
El publicista le contestó “Dice lo mismo que decía antes, pero con otras palabras”, sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:
“ESTAMOS EN PRIMAVERA, Y YO NO PUEDO VERLA”!

Es innegable que la forma que utilicemos las palabras dependera en mucho el efecto que causen en las acciones o reacciones de la gente a las que se las decimos, es muy importante que reflexionemos sobre por qué la gente muchas veces nos ignora, algo estaremos haciendo o diciendo que no es la manera adecuada para que nos hagan caso. Inclusive al pedirle a Dios existen las maneras correctas, investiguemos al respecto, para que obtengamos mejores resultados. Dios los bendiga.

La señal de Dios

Un señor muy creyente sentía que estaba cerca de recibir una luz, que le iluminara el camino a seguir. Todas las noches, al acostarse le pedía a Dios que le enviara una señal sobre cómo tenía que vivir el resto de su vida. Así anduvo por la vida, durante dos o tres semanas en un estado semi místico buscando recibir una señal divina.
Hasta que un día, paseando por un bosque, vio a un cervatillo caído, tumbado, herido, que tenía una pata medio rota. Se quedó mirándolo y de repente vio aparecer a un puma. La situación lo dejó congelado, estaba a punto de ver cómo el puma, aprovechándose de las circunstancias, se comía al cervatillo de un solo bocado. Entonces se quedó mirando en silencio, temeroso y también de que el puma, no satisfecho con el cervatillo, lo atacara a él. Sorpresivamente, vio al puma acercarse al cervatillo. Entonces ocurrió algo inesperado, en lugar de comérselo, el puma empezó a lamerle las heridas.
Después se fue y volvió con unas ramas humedecidas y se las acercó al cervatillo con la pata para que éste pudiera beber el agua, y después se fue y trajo un poco de hierva húmeda y se la acercó para que el cervatillo pudiera comer. Increíble.
Al día siguiente. Cuando el hombre volvió al lugar, vio que el cervatillo aún estaba allí, y que el puma otra vez llegaba para alimentarlo, lamerle las heridas y darle de beber. El hombre se dijo: esta es la señal que yo estaba buscando, es muy clara. “Dios se ocupa de proveerte de lo que necesites, lo único que no hay que hacer es ser ansioso y desesperado corriendo detrás de las cosas”. Así que agarró su atadito, se puso en la puerta de su casa y se quedó ahí esperando que alguien le trajera de comer y de beber. Pasaron dos horas, tres, seis, un día, dos días, tres días,… pero nadie le daba nada. Los que pasaban lo miraban y el ponía cara de pobrecito imitando al cervatillo herido, pero no le daban nada. Hasta que un día pasó un señor muy sabio que había en el pueblo y el pobre hombre, que estaba ya muy angustiado, le dijo:
- Dios me engañó, me mandó una señal equivocada para hacerme creer que las cosas eran de una manera y eran de otra. ¿Por qué me hizo esto?. Yo soy un hombre creyente…
Y le contó lo que había visto en el bosque…
El sabio lo escuchó y luego le dijo:
- Quiero que sepas algo. Yo también soy un hombre muy creyente, Dios no manda señales en vano, Dios te mandó esa señal para que aprendieras.
El hombre preguntó:
- ¿Por qué me abandonó?
Entonces el sabio le respondió:
- ¿Qué haces tú, que eres un puma fuerte y listo para luchar, comparándote con el cervatillo?. Tu lugar es buscar algún cervatillo a quien ayudar, encontrar a alguien que no pueda valorarse por sus propios medios.

La pregunta obligada es: ¿Estaré intepretando bien las señales de Dios? ó ¿Las estoy acomodando de tal forma que me sea lo mas comodo posible y dejar que sean los cervatillos los que ayuden a este puma?.
Dios te bendiga.

Un cuento para pensar

Hace años, un inspector hizo una visita a una escuela primaria. En su recorrido observó algo que le llamó poderosamente la atención, una maestra estaba atrincherada detrás de su escritorio, y los alumnos hacían gran desorden; el cuadro era caótico. Decidió presentarse:
- Permiso, soy el inspector de turno… ¿algún problema?
- Estoy abrumada señor, no sé qué hacer con estos niños… No tengo láminas, la Secretaría no nos envía material didáctico, la verdad es que no tengo nada nuevo que mostrarles ni qué decirles…
El inspector, que era un docente de alma, vio un corcho en el desordenado escritorio. Lo tomó y con aplomo se dirigió a los niños:
- ¿Qué es esto?
- Un corcho señor… – gritaron los alumnos sorprendidos.
- Bien, ¿De dónde sale el corcho?
- De la botella señor. Lo coloca una máquina… del alcornoque, de un árbol… de la madera… – respondían animosos los niños.
- ¿Y qué se puede hacer con madera?, – continuaba entusiasta el docente.
- Sillas… una mesa… un barco…
- Bien, tenemos un barco ¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto más cercano para nuestro barquito? Escriban a qué estado pertenece. ¿Y cuál es el siguiente puerto más cercano? ¿A qué país corresponde? ¿Qué poeta conocen que nació allí? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda alguna canción de este lugar? De este modo comenzó una tarea de geografía, de historia, de música,economía, literatura, religión, etc.
La maestra quedó impresionada. Al terminar la clase le dijo conmovida:
-Señor, nunca olvidaré lo que me enseñó hoy. Muchas gracias.
Pasó el tiempo y el inspector volvió a la escuela. Buscó a la maestra, y la encontró nuevamente acurrucada detrás de su escritorio, con los alumnos otra vez en total desorden…
- Señorita… ¿Qué pasó? ¿No se acuerda de mí?
- Sí señor, ¡cómo olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el corcho ¿Dónde lo dejó?

Extraído de “Cuentos para regalar a personas inteligentes”. “La creatividad despierta el poder que duerme en nuestra imaginación; es osadía, aventura para descubrir y aprender de los cambios; es una respuesta hábil y no una impotencia explicada o un reclamo por lo que nos falta”.

Dios los bendiga.

Porque mereces Amor

Me encontre esta reflexión y me parecio muy interesante compartirla, espero te sirva, ya que estoy totalmente de acuerdo en lo que dice:

No tienes que ganarte el amor, como no tienes que ganarte el derecho a respirar porque existes. Tienes derecho al amor porque existes. Eso es todo lo que necesitas saber. Mereces tu propio amor. No permitas que tus padres, las opiniones negativas de la sociedad o los prejuicios de la gente te hagan pensar que no te lo mereces. La realidad de tu ser es que mereces amor. Acéptalo y sábelo. Cuando realmente lo hayas logrado, encontrarás que la gente te trata como a una persona que merece amor.

Actividad para esta semana y si te es posible el resto de tu vida:

Por lo menos tres veces al día, abre de par en par los brazos y di: «Estoy dispuest@ a dejar que penetre en mí el amor. Estoy a salvo si dejo que el amor entre en mi interior»

Busquemos la felicidad y el amor sin temor a que lo encontremos.
Dios te bendiga.

LADRILLOS BOOMERANG

Me encontré este cuento del Sr. Jorge Bucay que nos hace reflexionar sobre la Ira y las consecuencias de no manejarla adecuadamente. Ojala y les sirva para reflexionar sobre esta situación que nos afecta mucho en el día a día sobre todo en la convivencia con los demás y con nosotros mismos.

Había un tipo que andaba por el mundo con un ladrillo en la mano. Había decidido que a cada persona que lo molestara hasta hacerlo rabiar, le tiraría un ladrillazo. Método un poco troglodita pero que parecía efectivo, ¿no? Sucedió que se cruzó con un prepotente amigo que le contestó mal. Fiel a su designio, el tipo agarró el ladrillo y se lo tiró. No recuerdo si le pegó o no. Pero el caso es que después, al ir a buscar el ladrillo, esto le pareció incómodo. Decidió mejorar el “sistema de auto-preservación a ladrillo”, como él lo llamaba: Le ató al ladrillo un cordel de un metro y salió a la calle.
Esto permitiría que el ladrillo no se alejara demasiado. Pronto comprobó que el nuevo método también tenía sus problemas. Por un lado, la persona destinataria de su hostilidad debía estar a menos de un metro. Y por otro, que después de arrojarlo, de todas maneras tenía que tomarse el trabajo de recoger el hilo que además, muchas veces se ovillaba y anudaba. El tipo inventó así el “Sistema Ladrillo III”:
El protagonista era siempre el mismo ladrillo, pero ahora en lugar de un cordel, le ató un resorte.
Ahora sí, pensó, el ladrillo podría ser lanzado una y otra vez pero solo, solito regresaría.
Al salir a la calle y recibir la primera agresión, tiró el ladrillo.
Le erró… pero le erró al otro; porque al actuar el resorte, el ladrillo regresó y fue a dar justo en su propia cabeza. El segundo ladrillazo se lo pegó por medir mal la distancia. El tercero, por arrojar el ladrillo fuera de tiempo. El cuarto fue muy particular. En realidad, él mismo había decidido pegarle un ladrillazo a su víctima y a la vez también había decidido protegerla de su agresión. Ese chichón fue enorme…
Nunca se supo si a raíz de los golpes o por alguna deformación de su ánimo, nunca llegó a pegarle un ladrillazo a nadie. Todos sus golpes fueron siempre para él. —Este mecanismo se llama retroflexión y consiste básicamente en proteger al otro de mi agresividad. Cada vez que lo hago, mi energía agresiva y hostil es detenida antes de que le llegue al otro, por medio de una barrera que yo mismo pongo. Esta barrera no absorbe el impacto, simplemente lo refleja; y toda esa bronca, ese fastidio, esa agresión me vuelve a mí mismo. A veces con conductas reales de autoagresión (daños físicos, comida en exceso, drogas, riesgos inútiles) otras veces con emociones o manifestaciones disimuladas (depresión, culpa, somatización). Es muy probable que un utópico ser humano “iluminado”, lúcido y sólido jamás se enojara. Sería útil para nosotros no enojarnos. Sin embargo una vez que sentimos la bronca, la ira o el fastidio, el único camino que los resuelve es sacarlos hacia fuera transformados en acción. De lo contrario lo único que conseguimos, antes o después, es enojarnos con nosotros mismos
Dios te bendiga.

La palabra

Jesús dijo: El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en
su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en
su corazón. Pues de lo que rebosa su corazón, habla su boca.
Lucas 6:45

En el camino de la vida va uno recolectando palabras propias y ajenas, de pronto sin darte cuenta percibes que esas palabras, tienen sentidos distintos, hablan de un pasado, un presente y un futuro, las memorizas y las comienzas a reproducir con sonidos propios, les das un sentido y una verdad absoluta, y las gritas al viento, para que todos las escuchen y también ellos las sientan y después las recuenten como suyas y así llenar tu espacio y el de los demás con palabras.
Y llega el momento de ver que éstas palabras tienen diferentes sentidos y diferentes mensajes que hay que comunicar, ya tu casa es chica y sales a la calle y confrontas, burlas, sueños frustrados, amores soñados, anhelos perdidos, reconoces momentos de gloria, suspiros ajenos, amores prohibidos, sigues hablando y sigues aprendiendo más historias y cualquier rincón es bueno para parar y gritar al viento, cualquier lugar es un gran escenario donde cada momento la palabra se hace presente y cada historia viaja de persona en persona y te siguen escuchando e inicia una demanda de mas y mas historias. Y es entonces que sabes que el poder de la palabra es para ti y que eres lo que tú querías ser, entonces buscas maestros y aprendes más cada día buscando llenar ese gran hueco por el gusto de la palabra y es entonces que reconoces hermanos y te das cuenta que a pesar de los diferentes acentos la palabra es palabra y es entonces que te atreves a soñar despierto, pero ya no en una lucha unipersonal si no en grupo, reúnes grandes sueños para construir realidades.

Me encuentra hoy en la lucha permanente de controlar mi palabra y por ende mi corazón, que al fin quiera dar el consuelo y la esperanza que espera cada ser humano con el que me tope a lo largo de mi vida, busquemos también nosotros mismos a aquellos que nos den la verdadera palabra, aquella que nos da vida, que no critica, que a veces duele, pero que al final es la que te alimenta el alma y te hace justicia como ser humano y como hijo de Dios.

Dios te bendiga ahora y siempre.

Cristianos a la carta

Me encontre esta reflexión que me deja pensando profundamente en la modernidad y los tiempos que hoy estamos viviendo, donde todo lo queremos a nuestro gusto y a nuestra medida.

Ciertamente una hamburguesa sabe mejor con mostaza, ketchup y alguna salsa recién inventada. Una tarta con relleno de chocolate o mermelada o grageas multicolores es más atractiva. Un café con azúcar y unas gotas de leche se agradece.

Es muy probable que a la mayoría de nosotros, de pequeños, no nos gustaban los filetes de hígado cuando a mamá se le ocurría la feliz idea: “Hoy comemos hígado y todos nos lo tendremos que comer”. Conozco a una persona que a sus muchos años, todavía, no puede ver el hígado. Ahora simplemente no lo come. Pero de niño tuvo que hacerlo por decreto maternal. Más le valía. ¿Cómo lo lograba? Primero agotaba los recursos más tradicionales: dárselo al perro a escondidas, dejarlo debajo de la mesa, trasladarlo de trozo en trozo al plato del hermano más cercano… Pero todas estas técnicas eran rápidamente desactivadas por su eficaz madre. Así que tenía que enfrentarse con el problema. Solución: muy sencillo, gracias a su afición a la mostaza, untaba medio tarro de esta sustancia sobre el filete. Así conseguía neutralizar aproximadamente un 85% de aquel horrible sabor hepático.

Pero todas estas técnicas de aliñamiento, más o menos válidas en el campo culinario, fallan cuando queremos aplicarlas al cristianismo. Una hamburguesa con mostaza sabe mejor, pero cristianismo con mostaza deja de ser cristianismo. Lo mismo si le untas nocilla o le agregas leche desnatada.

El Evangelio te pide amar a Dios sobre todas las cosas. “Bien. Sí. Sobre todas las cosas menos sobre mi juguete preferido”. O sea, cristianismo con ketchup.

El Evangelio te pide tomar la cruz. “Bien, de acuerdo, pero pásame un buen cojín para el hombro, contrátame tres ayudantes fieles para que la carguen por mí, y que la cruz sea de la madera más ligera del mercado”. O sea, cristianismo con azúcar.

El Evangelio te dice que los limpios de corazón son los que verán a Dios. “Bien pero no es para tanto, tranquilo, no hay que ser exagerado, si todo el mundo lo hace no tiene que estar tan mal”. O sea, cristianismo con miel silvestre.

El Evangelio te pide amar a tu enemigo. “Sí. Estoy de acuerdo. Sólo a este desgraciado lo odiaré toda mi vida”. O sea, cristianismo con mayonesa.

El Evangelio te pide perdonar setenta veces siete. “Bien pero a este no. Es que es un caso especial. Lo que me hizo es imperdonable”. O sea, cristianismo con leche condensada.

El Evangelio te pide desapegarte de tus posesiones. “Sí. Lo que pasa es que estamos en el siglo del consumismo, y por lo mismo tengo que comprar y comprar, da igual si no lo necesito”. O sea, cristianismo con tomate.

El Evangelio te invita a la oración. “Sí, es importante, pero no hay tiempo, ¿no ves que soy una persona muy ocupada? El tiempo libre debe ser más bien para un café, un cigarro, una fiesta”. O sea, cristianismo con relleno sabor chocolate.

El Evangelio te pide interrumpir tu camino para curar al que está tirado en la calle. “Lo sé. Pero hoy en día es peligroso. No sabes lo que puede pasar. Igual le ayudas y luego no te agradece.” Cristianismo con leche descremada y un poco de mermelada.

El Evangelio te pide fidelidad. “Bien pero uno debe tener sus propias ideas, yo comparto muchas cosas de las que dice Jesús, pero no estoy de acuerdo en algunos puntos de la moral.” O sea, cristianismo con grageas multicolores.

El Evangelio te dice que estás de paso, que la vida es un soplo, que la aproveches minuto a minuto. “Sí, bien, pero tampoco hay que amargarse, hay que aprovechar la vida haciendo lo que a uno le gusta, no sabes lo bien que yo me llevo con la pereza.” O sea, cristianismo con mostaza. ¡Cristianismo con mostaza por favor!

A su Evangelio,

Cristo no le puso ketchup ni mayonesa ni tomate.

Él no le agregó azúcar ni miel silvestre ni grageas multicolores.

Él no lo cubrió con un relleno sabor chocolate ni mermelada.

Él no le añadió leche condensada ni descremada.

Cristo no neutralizó su Evangelio con mostaza.

El cristianismo se sirve solo. O se vive como es o no es cristianismo.

Autor: Arturo Guerra | Fuente: Catholic.net

Fiesta de la Epifanía o Día de Reyes

Aunque ya estoy retrazado un día no quiero dejar pasar la oportunidad de compartir esta joya que me encontré en la Internet, me pareció muy interesante y sobre todo para reflexionar sobre mi relación con Jesús mi salvador.

Origen de la fiesta:

El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero con un sentido pagano: En Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6 de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos.
La fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV, a través de lo que hoy es Francia.

La historia de los Reyes Magos se puede encontrar en San Mateo 2, 1-11.

“Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo.
Al oír esto, el Rey Herodes se puso muy preocupado; entonces llamó a unos señores que se llamaban Pontífices y Escribas (que eran los que conocían las escrituras) y les preguntó el lugar del nacimiento del Mesías, del Salvador que el pueblo judío esperaba hacia mucho tiempo.
Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta:

Y tú, Belén tierra de Judá
de ningún modo eres la menor
entre las principales ciudades de Judá
porque de ti saldrá un jefe
que será el pastor de mi pueblo Israel

Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo.
Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría.
Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se hincaron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues él quería buscar al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”

Podemos aprovechar esta fiesta de la Iglesia para reflexionar en las enseñanzas que nos da este pasaje evangélico:

*Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

* La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.

* Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.

* Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

* Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las manos vacías. Le llevaron:
Oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús ha venido de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los pueblos;
Incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús es el hijo de Dios hecho hombre;
Mirra: que se untaba a los hombres escogidos, ya que adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.

Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo importante no es el regalo en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.

* Los Reyes Magos sintieron una gran alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre.
* Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.

Significado de la fiesta:
Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza. Pero el Señor ha venido, y es como si una gran luz hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres.

Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos.
Epifanía quiere decir “manifestación”, iluminación. Celebramos la manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a todos los pueblos y ser luz de todas las naciones.

En la Epifanía celebramos el amor de Dios que se revela a todos los hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres, sin importar su nacionalidad, su color o su raza.
Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz del Evangelio, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos nuestra adoración como los magos.

Origen de la Rosca de Reyes

Después de que los Reyes adoraron a Jesús, un ángel les avisó que no regresaran donde Herodes y ellos regresaron por otro camino. Herodes al enterarse que había nacido el Rey que todos esperaban, tuvo miedo de perder su puesto y ordenó matar a todos los niños menores de dos años entre los cuales se encontraría dicho Rey.
La Sagrada Familia huyó a Egipto y el niño Dios se salvó, otras familias escondieron a los bebés en tinajas de harina y así no fueron vistos y salvaron sus vidas. Desde entonces, los judíos comían pan ázimo el 6 de enero en el que escondían un muñeco de barro recordando este acontecimiento.

Los primeros cristianos tomaron un poco de esta tradición y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para la celebración de la Epifanía: cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de Rosca, endulzándolo con miel y adornándolo con frutos del desierto, como higos, dátiles y algunas nueces.

Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin. Los confites son las distracciones del mundo que nos impiden encontrar a Jesús.

El muñequito escondido dentro de la rosca, simboliza al Niño Jesús que los reyes no encontraban porque la estrella desaparecía.

Esta costumbre de los cristianos de Palestina llegó a Europa y posteriormente a América.

En México, el que encuentra el muñequito de la rosca se convierte en el centro de la fiesta: se le pone una corona hecha de cartón y cubierta de papel dorado y se le da el nombramiento de “padrino del Niño Jesús”.

El padrino deberá vestir con ropas nuevas a la imagen del niño Jesús del nacimiento y presentarlo en la Iglesia el día 2 de Febrero, día de la Candelaria. Después hará una fiesta con tamales y atole.

Sugerencias para vivir esta fiesta

Reflexionar y contestar las siguientes preguntas: ¿qué regalo le voy a dar a Jesús este año que comienza?; ¿qué puedo cambiar para ser mejor?; ,qué regalos le voy a ofrecer a Jesús?; ¿me encuentro alegre porque Dios me ama?; ¿tengo fe en Dios?; ¿sé vivir en la pobreza?; ¿soy generoso (con mi tiempo, con mi persona, con los demás)?; ¿suelo perseverar en mi vida espiritual a pesar de las dificultades que se me presentan?; ¿obedezco a Dios con prontitud?

Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net
Ojala me sirva para empezar a entregarme y comprometerme mucho más y seguir el ejemplo de esos hombres que dejaron sus areas de confort para ir en pos de algo aún mucho mejor que cualquier riqueza o delicia imaginable de este mundo por ver la gloria de Dios.

Todo empieza y todo termina

El 31 de diciembre acabara el 2009 y el 1 de enero iniciara el 2010, ¿Obvio verdad?, es un hecho innegable que todo tiene un comienzo y un fin, eterno solo es el amor de Dios y Dios mismo, inmenso solo es él, todos los demás mortales somos solo mensos, porque tenemos limites iniciamos y acabamos, sin embargo, nunca hay que olvidarnos que la vida misma tiene el poder de cambiar nuestros planes, nuestros pensamientos, nuestras ilusiones, pero no puede cambiarte tu esencia , tu alma , tu espíritu permanece, ese solo Dios lo puede transformar.

Alguien, puede darte unas palmadas en la espalda, puede darte una palabras de aliento o consuelo cuando estas en medio de un gran dolor y a lo mejor te lo calmara por unos instantes, pero no curara las heridas, si sientes que te estas muriendo debes recordar los peores momentos de tu vida, te aseguro que siempre encontraras que hubo algo peor que lo que hoy te este pasando. Nada, absolutamente nada en el mundo puede ser peor que perder la vida, cuando esta se termina, se termina todo, Jamás intentes acabar tu mismo con ella, piénsalo muy bien ya que es lo mas valioso que tienes, por lo que este nuevo año yo te invito a que trates de disfrutar cada instante de tu vida como si fuera el ultimo, que no te angusties de más, que sigas luchando, sigue intentando ganar, no te dejes vencer por las vicisitudes, por las adversidades, si has luchado por lo que hasta hoy has logrado, porque no seguir haciéndolo, recuerda que siempre valdrá la pena.

Y hablando de ser positivo en la vida resulta que estaba un niño con su mama y le pregunta
-“mamá, mamá que significa la palabra re antes de cada palabra”
Y la mamá le contesta
-”mira hijo si dice rebueno es que es alguien muy bueno y si dice refuerte es que es alguien muy fuerte”
Y entonces el niño dice:
- “¡ay que bueno! porque mi boleta decía reprobado”

Busca las palabras de aliento, busca tener pensamientos positivos y alentadores, busca sentirte vivo, quizás solo así encuentres la vida que buscas, la felicidad que añoras, los golpes, los reveces, el corazón herido, las caídas y tropezones, no son tan importantes, todos alguna vez los padecemos, y recuerda siempre que es algo que el tiempo sanará, por lo que no desesperes nunca, no olvides que todo comienza y todo termina.